Elden Ring y las fuerzas para seguir adelante

¡Hola!

El post de hoy sin duda uno de mis favoritos de aquel blog del 2022.

Prepárense, porque viene:

26 de Abril de 2022:

Elden Ring y las fuerzas para seguir adelante

La semana pasada, luego de casi dos meses de travesía, logré terminar Elden Ring… 140 y algo de horas de juego, 162 niveles de experiencia obtenidos, litros y litros de sangre, sudor y lágrimas invertidos. Y todo valió la pena

¿Por qué? Bueno, el final fue igual que la historia, igual que todas las historias de todos los souls que le preceden: criptica y dispersa. Puedes hablar con todos los NPC regados por el bastó mundo y solo lograrás obtener fragmentos, el descifrarlos ya va por tu cuenta… Bueno, estoy exagerando, acá fue un poco más fácil.

Elden Ring cuenta la historia de unos antiguos héroes que fueron desterrados de su mundo, The Land Betweens, antes de que se desenlazara una cruenta guerra entre los hijos de la diosa Marika que terminaría en la destrucción de las runas que formaban el Elden Ring y de la supuesta paz en el mundo. Tiempo después, estos héroes vuelven a sus tierras con el objetivo de despojar a cada uno de los hijos de la diosa de los fragmentos de runa que cada uno tomó para reclamar el Elden Ring y con él el título de soberano. ¿Tarea fácil? Para nada, cada uno de los siete hijos de la diosa es peor que el anterior y solo contamos con nuestra habilidad para hacerles frente.

Un simple gigante que caminaba por la pradera, preparándose para hacer sufrir a tres ilusos.

Vamos a hablar de lo que todo el mundo habla: ¿El juego es difícil? Si, ¿Imposible? Ni de cerca.

A diferencia de otras entregas anteriores, incluso me atrevería a decir que es de los souls menos atormentadores (diría más fácil pero esa palabra no combina bien acá) o quizás es que ya he agarrado práctica. Es un juego que te va a poner en situaciones bastante feas, va a jugar con tu paciencia y te va castigar si fallas su prueba, sin ningún tipo de piedad. Para empezar, es un juego enorme, ridículamente gigante, tiene un mapa que para explorar cada rincón fácilmente te tomará unas 100 horas de juego (lo sé por experiencia) sin contar todos los reintentos cada vez que seas cruelmente asesinado por cualquier error cometido.

Y es que ahí está el tema, esa es la palabra que buscaba, y es que los souls no solo tienen una dificultad más elevada que el promedio de los videojuegos, sino que son poco tolerantes a los errores. Un simple momento de duda al momento de combatir, una pizca de vacilación o, peor aún, un segundo de descuido por delirios de autosuficiencia, pueden costarte un gran avance en la partida.

En Elden Ring no importa cuántas veces hayas luchado con un mismo enemigo, cada una de las veces lo tienes que hacer completamente consciente de lo que estás haciendo pues este siempre tendrá la posibilidad de dejarte sufriendo en el suelo y perdiendo por confiado todas las preciadas runas que habías acumulado. Pero… Eso es lo divertido, ¿No? Es decir, por eso los fanáticos de este juego los amamos tanto ¿Cierto?

Una imagen que quedará grabada en mi subconsciente con fuego. No, con Frenzy Flame y Red Rot…

Ah, la de la imagen anterior es Malenia, una de las hijas de Marika, gemela de Miquella. Sí, muchos nombres, lo importante es que esta semidiosa, aunque se vea más pequeña y menos amenazante que sus otros seis hermanos, es actualmente la pesadilla de cualquier jugador de Elden Ring que haya avanzado lo suficiente.

Al menos en FromSoftware fueron piadosos y la hicieron un enemigo opcional, es decir, no necesitamos vencerla para poder terminar el juego. Pero queremos hacerlo, claro que queremos hacerlo. Y es que no importa cuántas veces seamos vencidos por un enemigo en específico (yo morí bajo el filo de la katana de Malenia al menos unas treinta veces, siendo modesto) siempre lo seguiremos intentando, cambiaremos estrategia, buscaremos apoyo, pero al final lo seguimos intentando hasta derrotarlo y ganar lo más importante es estos juegos: La Victoria.

Pero no la victoria como se ve en otros juegos, en forma de objetos especiales, recompensas o simplemente el premio de poder continuar con la historia que se nos plantea. No, la victoria acá es el hecho de haber vencido ese obstáculo que tantas decepciones te trajo, el haber disfrutado la adrenalina que se dispara cuando estas a punto de vencer y todo juega en tu contra, la sensación tan única de entrar en la zona y que no exista más nada en el mundo que tú y tu oponente. No hay nada parecido… ¿Cierto?

El ser humano es una criatura que, como cualquier ser vivo, se aferra fuertemente a la supervivencia. Lo cual, si lo vemos de una manera menos primitiva, lo podemos traducir como que es capaz de hacer lo que sea para lograr su objetivos. Una vez que un humano se propone algo, buscará la manera de llevarlo a cabo, incluso cuando es contraproducente para sí mismo.

Sí, muchas veces cuando nos encerramos en el “no saber qué hacer” o el “no querer hacer nada”, terminamos fijando eso como objetivo y wow, sí que somos buenos en conseguirlo.

El mantenernos motivados es algo primordial para lograr avanzar en nuestra existencia, y si que somos fáciles desviándonos y haciendo todo lo contrario cuando esa chispa de inspiración desaparece.

The Revenant (2016)

Hay dos obras que se me vienen a la cabeza cuando pienso en metas personales y motivación. La primera es sin duda alguna Bojack Horseman, una increíble serie animada que cuenta la historia de un actor que con trabajo duro lo logró todo tan solo para luego perderlo gracias a su decepción con la vida, a la desmotivación que lo llevó a enterrarse a sí mismo en una vorágine de autocomplacencia sin sentido, sin objetivo.

¿Pero en quienes pienso cuando pienso en esta serie? No en Bojack, quien siempre se esfuerza para destruirse a sí mismo y a los demás cada vez que empieza a hacer las cosas bien. No, pienso en Princess Carolyn y Mr. Peanutbutter. La primera es la manager y exnovia de Bojack, una persona que siempre se vio arrastrada por las decisiones de los demás (especialmente de Bojack) hasta que finalmente decidió seguir su propio camino, desligándose de responsabilidades que en realidad nunca fueron suyas, y comenzó a lograr el éxito.

Luego está Mr. Peanutbutter, un actor que hace todo lo que quiera como lo quiera y es feliz con eso sin importar que sea mucho o poco, un rayo de luz en la serie que de repente se apaga cuando ve que su forma extremadamente optimista de ver la vida empieza a dañar a las personas a su alrededor y comprende que sufrir está bien, que es normal, y más importante aún, que a veces es necesario.

Sí, acabo de decir que es necesario sufrir, y no me arrepiento, pero antes de adentrarnos en eso, hablaré de la segunda obra: Bakuman.

Este manga/anime que viene de la mano de los autores de nada más y nada menos que Death Note (vaya cambio de enfoque, ¿no?) cuenta la historia de dos jóvenes estudiantes que, por razones distintas, deciden trabajar juntos para convertirse en grandes mangakas (autores de manga). Akito Takagi, quien tiene el objetivo de forjarse a sí mismo como uno de los mejores escritores, se dedica a desarrollar la historia de sus proyectos y Moritaka Mashiro, sobrino de un famoso exmangaka que sucumbió a la presión de la industria hasta el punto de acabar con su vida, es el encargado de usar su talento para ilustrar estas historias. El objetivo de ambos personajes es el mismo, convertirse en exitosos mangakas, ¿Las razones? Completamente distintas.

Takagi sencillamente quiere entregar su arte al mundo y Mashiro, bueno, Mashiro lo hace por una chica. Sí, una chica que desea ser seiiyu (actores de doblaje en Japón) y se prometen que cuando ella haga las voces de la adaptación del anime de sus mangas, podrán casarse. Claramente esto no es tan fácil, el manga es por así decirlo la versión japonesa de los comics americanos. Para que un manga sea adaptado en anime, es decir, produzcan la versión animada, tiene que ser inmensamente popular, y en una industria como la del manga en Japón, tan competitiva y exigente, se necesita mucho más que ser talentoso.

En la historia los protagonistas llegan hasta a ser hospitalizados por la intensidad con la que se dedican a lograr su objetivo. Fracasan con varios proyectos, muchos de los cuales ni llegan a ver la luz, luchan contra sus ajustados presupuestos e incluso contra los intereses de sus padres quienes tratan de orientarlos y convencerlos de estudiar y dedicarse a una carrera más “productiva”. Pero luego de tanto luchar…

Bueno, tampoco voy a arruinar el final.

Bakuman es una historia que se convirtió en una de mis mejores compañeras de vida.

Pero bueno, volviendo a lo que decía, sufrir es importante. Mi forma de ver la vida es que esta no es más que una cadena de sucesos desagradables con pausas de alegría. Lo que hay que hacer es disfrutar esos momentos de felicidad para seguir superándose y luchar para que sean más frecuentes.

Sin embargo, sufrir no es del todo malo, sufrir demuestra que has fallado y fallar demuestra que lo estas intentando. Si no hubiera sufrido más de treinta veces intentando vencer a Malenia con decenas de estrategias distintas, cada una más desastrosa y desesperada que la anterior, nunca la hubiera logrado derrotar. Si no sigo trasnochándome cada noche para seguir trabajando, si no sigo sufriendo al luchar contra la frustración que genera mi ignorancia en los temas que necesito comprender y tan solo me dedicase a contemplar los obstáculos y decidir por otro camino, nunca lograré mi meta de desarrollar un videojuego.

Voy a cerrar con una de mis frases favoritas de Bojack Horseman.

En los últimos episodios de la segunda temporada este intenta arreglar su vida una vez más y empieza con ponerse en forma. Un día trota por la cuesta que es la calle frente a su casa, cosa que había intentado hacer un par de veces durante la serie abandonando segundos después de empezar. Esta vez logra llegar a la cima tan solo para derrumbarse, tratando de recuperar el aliento, pero en ese momento se le acerca otro personaje que habíamos visto de fondo en varios episodios trotando la misma cuesta y le dice: “Tranquilo, se hace más fácil. Cada día se hace más fácil, pero tienes que hacerlo cada día… Esa es la parte difícil”

Quien este leyendo esto, obviamente tiene problemas, todos los tenemos. Solo tienes que enfrentarlos.

Sí, se dice fácil pero… ¿Qué más nos queda?

P.D.: Disculpen mis inexactitudes en las referencias de Bojack. Vi la serie hace mucho tiempo y no recuerdo tantos detalles.

Al que llegó hasta acá, gracias por leer los pensamientos del Fernando de 2022. Si te ha gustado, recuerda suscribirte.

¡Nos vemos pronto!


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